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Ignoro si conocéis ya la empresa emprendida por Miguel González Monje, pero os juro por la melena del cimerio que merece sobradamente vuestra atención. Ha acometido la titánica tarea de ofrecer en castellano los relatos de Conan tal y como Robert E. Howard los lanzó al mundo por vez primera, sin cadenas editoriales ni añadidos espurios. Serán tres volúmenes; el primero reposa ya en mis manos, pesado y sólido como una espada bien forjada, y puedo decir sin vacilar que es un auténtico tesoro digno de cualquier biblioteca hiboria.
No hablamos de un frío producto de imprenta, sino de una obra nacida al calor de la autoedición (como las mías), lo que cercena de un tajo a tres intermediarios habituales: almacén, transporte y tienda. Así, el precio cae como cabeza de mercenario bajo el acero, muy por debajo de lo que dictaría la codicia de los mercaderes. El tomo, encuadernado en dura coraza y con papel de tono hueso, es una maravilla palpable, hecha para resistir años de lectura y batalla. Cuando haya recorrido sus 477 páginas (y jamás me canso de volver a Howard, menos aún si es bajo el influjo de una nueva traducción) alzaré una reseña que esté a la altura de este monumento levantado en honor a nuestro cimerio favorito. Podéis haceros con él aquí mismo: 477 páginas encuadernadas en tapa dura por 24 €. ¿Locura? No: es autoedición honesta, limpia y noble, como un guerrero que no oculta la hoja ni el precio de su acero.
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Hollywood lleva décadas intentando convencernos de que cada cosa que estrenan es un “evento irrepetible”. Luego llega La espada salvaje de Conan 4 y, sin trailers, sin alfombra roja y sin Chris Hemsworth, te monta un crossover hibóreo a base de tinta negra, músculos, y gente tomando decisiones muy cuestionables con espadas en la mano. Este tomo es el preludio de La batalla de la Piedra Negra, o sea: el número donde todo el mundo se asoma por la puerta antes de que empiecen a volar miembros y maldiciones en la serie regular de Conan el Bárbaro. Aquí no tienes una única gran historia de Conan, sino una especie de “Noche temática Howard”: Conan, Brissa, Solomon Kane, Agnes de Chastillon, Conrad & Kirowan, El Borak… cada uno con su ratito de foco, todos girando alrededor de la dichosa Piedra Negra como si fueran invitados a una boda cósmica que saldrá fatal, evidentemente. La idea de fondo está bastante bien pensada: usar La Espada Salvaje como título “hermano” de la serie principal y conectar el universo howardiano como si fuera una franquicia moderna, pero con olor a papel viejo y sacrificios humanos. El tomo se lee casi como un grimorio: cada relato añade una capa de mito, de maldición o de sospecha sobre el artefacto, y poco a poco ves cómo se va montando el tablero para el evento. Si llegas aquí buscando “una aventurita cerrada de Conan”, te vas a encontrar más bien un prólogo largo con mucha atmósfera y bastante mala baba. Jim Zub escribe con dos modos activados. Cuando se mueve en la zona Howard 100% —barbarie inevitable, héroes que sobreviven más por terquedad que por virtud, esa sensación de que la civilización es un error administrativo—, funciona muy bien. Los diálogos son sobrios, la narración suena a pulp de revista vieja, pero actualizada lo justo para que no parezca que estás leyendo un panfleto de 1932. Cuando intenta ponerse más lovecraftiano con el horror cósmico, ya se le ve un poco la tramoya: hay momentos donde la amenaza funcionaría mejor sugerida que explicada, y alguna escena parece a punto de sacarte un PowerPoint sobre lo terrible de lo innombrable. Aun así, se deja leer con gusto y mantiene el tono oscuro y aventurero que se espera. En la parte gráfica, el tomo es como un festival de bandas de metal: no todas son tu favorita, pero todas van en la misma onda. Perkins, Dagnino, Kotz, Belanger, Zircher y compañía se reparten las historias y, dentro de sus diferencias, todos juegan en el campo que pide La Espada Salvaje: blanco y negro potente, sombras muy marcadas, cuerpos trabajados (en el gimnasio o en la tortura, depende del personaje) y violencia que parece oler a hierro y sudor. Hay páginas que realmente evocan esa revista clásica: composiciones cargadas, rostros muy expresivos (y muy sufridores), criaturas que parecen sacadas de una ilustración pulp vieja con mala idea. Claro, como toda antología, el nivel no es uniforme. Hay historias con un dibujo más funcional, correcto pero sin ese golpe a la mandíbula que te deja una viñeta clavada en la cabeza. El blanco y negro ayuda a unificar, y nunca desciende al nivel de “qué hace esto aquí”, pero sí se nota qué relatos están hechos para lucirse y cuáles para cumplir. Cuando el arte y el guion van alineados, la cosa brilla: Conan o Kane avanzando entre sombras, monstruos a medio ver, ruinas imposibles… ahí es donde el tomo se gana su apellido de “salvaje”. La edición de Panini es rústica, unas 80 páginas en blanco y negro, tamaño majo y precio pensado para que lo sumes sin llorar demasiado a la pila de lo que ya sigues de Conan. No es el ladrillo nostálgico de “toda tu infancia en un tomo” ni la biblia definitiva del bárbaro, sino más bien un especial que, leído solo, entretiene y tiene momentos muy potentes, pero que realmente pide que estés siguiendo la serie regular para sacarle todo el jugo. Así que, ¿merece la pena? Si buscas ese tipo de lectura de “cojo un número de La Espada Salvaje, lo devoro y lo guardo como reliquia aislada”, éste quizá no sea tu santo grial: juega más a ser pieza de un plan mayor que joya autosuficiente. Pero si te apetece ver cómo conectan a Conan, Kane y el resto de la fauna howardiana alrededor de una misma maldición, como si Howard hubiera montado su propio “evento editorial” siglos antes de que eso fuera tendencia, este tomo es básicamente la invitación. Y tratándose de la Piedra Negra, ya sabes que la fiesta terminará mal, pero con estilo. Puedes adquirir este cómic aquí con un 5% de descuento. N’Kala nació en una aldea al interior de los Reinos Negros, entre selvas sofocantes y ríos caudalosos donde acechan cocodrilos y espíritus. Desde niña destacó por su fiereza: mientras otras muchachas recogían frutos, ella aprendía a blandir la lanza y a despellejar panteras. Hija de un cazador y de una sacerdotisa menor de Nzambi, creció al son de cantos tribales que hablaban de la sangre como ofrenda y del acero como única verdad. Su padre murió devorado por una leona negra, y N’Kala juró jamás temer a fiera alguna.
Al llegar a la adolescencia, abandonó la aldea tras un combate ritual en el que derrotó a dos jóvenes guerreros que buscaban disputarle el liderazgo. Vagó por tierras de Kush y Darfar, sirviendo como guardia en caravanas, mercenaria en pequeñas guerras tribales y escolta de tratantes de marfil. Aprendió a negociar su acero tanto en el campo de batalla como en los mercados, donde los mercaderes estigios y kushitas veían en ella un rostro hermoso endurecido por la guerra. N’Kala pronto se ganó un nombre temido: la "Pantera de ébano". Su carácter es áspero y directo. La disciplina de los ejércitos organizados le aburre, pero en el fragor de un combate en desbandada brilla como el relámpago. Tatuajes tribales recorren sus brazos y espalda, símbolos de las presas que ha abatido y de los juramentos que la ligan a su espíritu animal. Se dice que por las noches conversa con los dioses de la selva en sueños cargados de presagios. Tras años de errar, su fama atrajo a tres mercaderes kushitas. Necesitaban atravesar un territorio infestado de bandidos, animales salvajes y tribus hostiles, para llegar a la costa con su cargamento intacto. N’Kala aceptó el contrato: guiaría a los tres hombres, junto con dos porteadores, a través de la espesura hasta el mar. Confiada en su fuerza y en el filo de su hoja curva, marcha al frente de la pequeña expedición, oteando el horizonte como quien ya presiente que el destino guarda pruebas más duras que un simple viaje. ¡Y aquí empieza su aventura en el librojuego Cimarrones en la Costa Negra! El librojuego (el segundo de la Serie Oro de Leyendas de Hiboria), podrá jugarse con cuatro personajes completamente diferentes, dos mujeres y dos hombres. En la imagen se puede apreciar el esquema del prólogo de N'Kala, una guerrera de los Reinos Negros cuya historia previa os daré a conocer próximamente.
Con la esperiencia de los exitosos librojuegos La torre del Elefante y El fénix en la espada, me embarco en la creación del hasta ahora más ambicioso librojuego ambientado en la era de Conan, salvaje y sensual como ninguna otra. También he creado una sección para el librojuego. Estoy trabajando duro en el diseño de las cartas de héroe del juego de mesa Sangre y acero en Hiboria. Aquí tenéis algunas de sus ilustraciones.
En un juego de mesa de mundo abierto tan temático como Sangre y Acero en Hiboria, la ambientación no es un simple añadido decorativo: es el latido profundo que anima cada partida. En este proyecto, me he propuesto algo más que hacer justicia al legado de Conan el bárbaro. Quiero invocar, en cada partida, la esencia brutal de la era hiboria, tal como la soñó Robert E. Howard… y llevarla todavía más lejos. Aquí no hay filtros comerciales ni correcciones políticas. En Sangre y acero, el mundo de Conan es salvaje, violento, sensual y brutal, tal como fue concebido originalmente. Me he esmerado para reconstruir un mundo que no se limita a los clichés del bárbaro musculoso: aquí las civilizaciones se alzan sobre ríos de sangre, las razas se enfrentan con hachas rituales, y el acero ruge en las fronteras del mundo conocido. Este trabajo es paciente, pasional, sin concesiones... y una afición. La geografía se ha trazado con precisión obsesiva, las culturas se han detallado con sus dioses, tabúes y modos de combate, y las facciones emergen con objetivos que chocan en campañas orgánicas. He recreado un entorno que respira y ruge con cada decisión de los jugadores. Os dejo una pequeña muestra de este esfuerzo. No importa por dónde empieces… lo importante es que te prepares. Porque cuando pongas un pie en Hiboria, no volverás a ver los juegos de mesa de la misma forma. Y eso, en este lado del mundo, es una promesa. Me llamo David Palmer y hoy quiero compartir con vosotros algo muy especial: la publicación de mi nueva novela, Sombras eternas en Khal Turath, ya a la venta. Esta obra representa años de pasión por el género de espada y brujería, y es, ante todo, un homenaje al legado oscuro y fascinante que nos dejaron autores como Robert E. Howard, Clark Ashton Smith o Karl Edward Wagner. Pero también es un intento de ir más allá, de explorar nuevas sendas dentro del género sin renunciar a su esencia.
En esta historia Conan se adentra en las ruinas malditas de Khal Turath, una ciudad olvidada por el mundo y maldita por los dioses. Allí, en un paisaje dominado por la desolación, las leyendas cobran vida y los horrores del pasado extienden su sombra sobre los incautos que se atreven a profanar lo que debería permanecer enterrado. Nuestro héroe y Yelira, su acompañante que busca respuestas en los lugares más peligrosos del mundo, se ven atrapados en una espiral de magia antigua, traición y revelaciones que desafían la cordura. Sombras eternas en Khal Turath es una historia de supervivientes enfrentados a fuerzas sobrenaturales y a sus propios límites morales. Es un viaje al corazón del mito, donde el acero y la voluntad son las únicas armas posibles frente a lo inexplicable. Si disfrutas de la literatura fantástica que no teme adentrarse en lo oscuro, en lo arcano y en lo humano, esta novela está escrita para ti. La puedes encontrar ya en Amazon, tanto en formato físico (tapa blanda y tapa dura) como en versión Kindle. Os invito a adentraros en sus páginas y descubrir un mundo olvidado, donde la historia aún la escriben los desesperados, los valientes y los malditos. Escribir esta novela ha sido un acto de exploración personal y literaria. Espero que leerla te lleve tan lejos como me llevó a mí escribirla. Gracias por acompañarme en esta travesía. A continuación tenéis los enlaces para su adquisición: Hoy quiero compartir con vosotros algo que me llena de orgullo como creador: la portada dela novela que estoy escribiendo: Conan: Sombras eternas en Khal-Turath.
Desde el principio, quería capturar esa fuerza bruta y el misterio que siempre rodea a nuestro cimmerio preferido. El tono anaranjado ardiente no es casualidad; quería que se sintiera como si el mismísimo fuego del infierno envolviera la escena. Es un contraste entre la brutalidad y la belleza, con reflejos que realzan los músculos de Conan y sombras que insinúan el peligro que acecha más allá del portal. El portal, por cierto, fue uno de mis elementos favoritos para trabajar. Quise diseñarlo como una puerta que invita y amenaza al mismo tiempo, con patrones antiguos que sugieren una historia mucho más grande. Es un guiño a los relatos clásicos, donde cada elemento arquitectónico tiene un peso simbólico. Tuve claro que Conan tenía que ser el centro de todo, como siempre lo es. La melena, los brazaletes de cuero y su postura desafiante representan su esencia y son un recordatorio de que es un guerrero que nunca retrocede ante nada. Para el logo y la tipografía, opté por un diseño sencillo pero contundente. No quería que nada restara protagonismo a la ilustración, pero al mismo tiempo, necesitaba algo que gritara "esta es una historia de Conan" desde el primer vistazo. Diseñar esta portada fue un desafío y un placer en igual medida. Espero que os transmita la misma emoción que sentí al crearla y que os anime a adentraros en esta nueva aventura de Conan, espada en mano, listos para descubrir sus secretos. ¿Qué os parece? Ya sabéis que soy fan incondicional de Conan, y que hasta me es difícil cuestionar los cómics de la etapa de los años 1990, así que podéis suponer que esta reseña será un canto de alabanza al número y al proyecto de Titan Comics.
Esta empresa británica está llevando a cabo la difícil tarea de publicar nuevas aventuras de nuestro cimmerio preferido. Por lo que está publicado hasta ahora en las dos cabeceras actuales, se lo han tomado en serio y con el cariño y respeto que se merece el personaje. En esta tercera entrega de La espada salvaje de Conan, rescatan uno de los grandes dibujantes de la etapa de Dark Horse, Cary Nord, para que dibuje una aventurilla que tiene más de efectista que de profunda. El guión de Frank Tieri es sólido pero tiene el inconveniente de tener que resolver un problema enorme que afecta a Conan en unas pocas páginas. El dibujo de Nord ha evolucionado (o mignolizado), però se sigue reconociendo su habilidad para ambientarnos en esa Hiboria despiadada que tanto amamos. El relleno con un cacho de relato de Solomon Kane es prescindible y no hace nada bueno por el puritano, que se merece una serie aparte. Estoy seguro que todos agradeceríamos que La espada salvaje de Conan se centrase exclusivamente en Conan. Al final de la revista hay una historieta muda protagonizada por Conan que es ingeniosa y satisface parte de nuestros sueños de épocas pretéritas en que Conan tenía unas sagas estupendas. Esperemos que todo esto vaya a más y pronto podamos decir sin tapujos que Conan goza de buena salud. Abajos os dejo unas páginas de la revista dibujadas por Nord. ¿Qué os parecen? ¡Hola a todos! Soy David Palmer, creador de la serie de librojuegos Leyendas de Hiboria y del juego de cartas Crónicas Nemedias. Hoy estoy emocionadísimo de compartir con vosotros algo muy especial: el primer borrador del prólogo de mi nueva novela, Sombras eternas en Khal-Turath. Sí, este es solo un borrador, pero creedme cuando os digo que en estas líneas ya laten las sombras y la brutalidad de la Era Hiboria que todos amamos.
Esta historia me ha llevado a explorar rincones oscuros de la imaginación, lugares donde el acero, la codicia y los secretos malditos reinan con fuerza. Y no podía haber un mejor guía para esta aventura que Conan, el bárbaro por excelencia, caminando con la firmeza de un depredador en los muelles de Messantia. ¿Qué os vais a encontrar?
He volcado todo lo que amo de la Era Hiboria en este prólogo, y espero que, al leerlo, os sintáis transportados a ese mundo de sombras, gloria y acero donde Conan se enfrenta a un desafío que podría ser su última gran aventura. Os invito a leerlo y a dejarme vuestras impresiones. Quiero saber qué os hace sentir, qué imágenes os evoca y si Messantia os atrapa tanto como a mí mientras lo escribía. 📖 Lee el prólogo aquí 💬 Deja tus comentarios abajo o mándamelos por donde prefiráis (en esta web, Bluesky, X o Telegram. ¡Quiero saber qué te ha parecido! Y no te preocupes, Conan no usará vuestras palabras como escudo en su próxima batalla... o eso creo. Más por venir… Si te gusta lo que lees, estate atento. Tengo muchos más adelantos y sorpresas que iré compartiendo, incluyendo mapas exclusivos, ilustraciones y hasta pequeños relatos relacionados con Sombras eternas en Khal-Turath. Sígueme en esta web, en Bluesky, en X, en Telegram o en Instagram (o mejor, ¡en todos los sitios!) para estar al tanto de todo. Gracias por acompañarme en esta travesía. ¡Espero que disfrutes del prólogo tanto como yo he disfrutado escribiéndolo! Y recuerda, en la Era Hiboria, el acero puede ser la ley, pero aquí, el poder está en la historia. ¡Nos leemos pronto! David Palmer |
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